Durmiendo entre rejas

Una antigua prisión danesa ofrece dormir en una celda y vivir una noche de sensaciones únicas. La llamada «celda nupcial» es la más solicitada.

© Miguel Mielgo – JM Noticias

En el antiguo penal de «Horsens Statsfængsel» (Prisión Estatal de Horsens) se puede dormir en una celda por un módico precio. (Foto: © M.Mielgo - JMNoticias) - Pulsar para ampliar -

En el antiguo penal de «Horsens Statsfængsel» (Prisión Estatal de Horsens) se puede dormir en una celda por un módico precio. (Foto: © M.Mielgo – JMNoticias) – Pulsar para ampliar –

En las celdas de la antigua «Statsfængsel» (Prisión Estatal) de Horsens, una pequeña villa en el centro de la península danesa de Jutlandia, ya no quedan reos cumpliendo condena. Ahora son los turistas y las parejas de novios, y también los recién casados, los que pagan por pasar una noche en alguna de las celdas del viejo penal en vez de ir a un hotel.

En esta centenaria cárcel danesa, que en sus buenos tiempos se consideraba de alta seguridad porque aquí se enviaba a cumplir condena a los asesinos y reos condenados a muerte antes de ser ejecutados, es ahora un museo carcelario que incluye un centro de conferencias y un «hotel» para turistas amantes de sensaciones únicas.

Tras el cierre de la prisión en 2006 y posterior restauración de algunas  celdas, una parte de este enorme edificio se convirtió en lo que llaman «Sleep In FÆNGSLET», algo así como «Dormitorio La Cárcel».

Celda para alquilar con catre y litera para dos personas. (Foto: © M.Mielgo - JMNoticias) - Pulsar para ampliar -

Celda para alquilar con catre y litera para dos personas. (Foto: © M.Mielgo – JMNoticias) – Pulsar para ampliar –

Más barato que un hotel.

Por el módico precio de 495 coronas danesas, unos 67 € que cuesta una celda individual o bien 575 coronas, unos 78 €, por una doble con catre y litera, se puede pasar una noche en el mismo lugar que años atrás lo ocupaba uno o varios reos condenados a muerte.

En el precio está incluida la ropa de cama (edredón, funda y sábana), pero no el desayuno, como hacen en los hoteles. Las familias con niños que quieran pasar juntos por esta tenebrosa experiencia de dormir en una cárcel, tienen la opción de poder elegir una celda más grande, la que llaman «familiar».

El precio por una para tres personas es de 88 € y sube a 98 € cuando son cuatro personas. Desde luego que dormir en esta prisión es algo más barato que un hotel, aunque algunos se sugestionen y no consigan pegar ojo en toda la noche.

Las duchas y letrinas al fondo de la galería.

Hay que tener en cuenta que se trata de un antiguo penal y por tanto las celdas sólo tienen lavabo, pero carecen de ducha, letrina o retrete, que están al fondo de la galería, ambientada con proyectores de sombras y ruidos como los de una auténtica cárcel.

Escalera para subir a las plantas de las celdas de prisión. (Foto: © M.Mielgo - JMNoticias) - Pulsar para ampliar -

Escalera para subir a las plantas de las celdas de la prisión. (Foto: © M.Mielgo – JMNoticias) – Pulsar para ampliar –

En cada una de las 22 espartanas celdas de  esta prisión convertida en hotel y que carece de cualquier tipo de lujo, hay un retrato original de su último morador o condenado, además de una pequeña historia del mismo. Todas las celdas conservan las viejas radios empotradas, que funcionan, así como los «grafiti» que los presos hicieron en las paredes.

La celda nupcial la más solicitada.

La celda número 18 es la que llaman «celda nupcial». Se diferencia de las demás porque tiene dos camas o catres juntos y está al final de la galería, en una de las esquinas del edificio, donde los sonidos de los quehaceres propios de las parejas no puedan molestar al resto de los «internados».

La celda nupcial es la más solicitada y no sólo por las parejas que se casan en la capilla del penal. Retozar en una cárcel tiene su morbo y como dice el guía, «la celda nupcial no tiene calefacción porque seguro que no la necesitan»

Aquí se ejecutaban los condenados a muerte.

El hacha y el potro que se usaban para decapitar a los condenados a muerte. (Foto: © M.Mielgo - JMNoticias) - Pulsar para ampliar -

El hacha y el potro que se usaban para decapitar a los condenados a muerte. (Foto: © M.Mielgo – JMNoticias) – Pulsar para ampliar –

La construcción de «Horsens Statsfængsel» (Prisión Estatal de Horsens) se inició en 1847 y finalizó en 1853. En este penal cumplían sus penas los reos con condenas de muchos años de cárcel y aquí se enviaban a los condenados a la pena capital.

El último ejecutado en tiempos de paz en Dinamarca fue un preso llamado Jens Nielsen. Fue el 8 de noviembre de 1892 cuando el verdugo Theodor Seistrup levantó la pesada hacha que de un sólo golpe decapitaba al condenado. El instrumento original se puede ver en el museo del penal, pero protegido por una mampara acrílica y transparente para evitar que se pueda tocar y causar daño.

Aunque la pena de muerte fue abolida en Dinamarca a partir de esta última ejecución, tras finalizar la II Guerra Mundial se ejecutaron aquí otras 46 personas, que habían sido condenados a la pena de muerte en base a una Ley especial vigente en tiempos de guerra.

Galería de fotos.

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