Madeleine, entre las sospechas y las mentiras

© V. de Los Espadas – JM Noticias

Madeleine McCann desapareció el 3 de Mayo del 2007 mientras dormía en el apartamento de Praia de la Luz. (Foto: Familia McCann)

Madeleine McCann desapareció el 3 de Mayo del 2007 mientras dormía en el apartamento de Praia de la Luz. (Foto: Familia McCann)

No hay ninguna duda que la intensa campaña mediática creada por Kate y Gerry McCann para buscar a su hija ya ha dado la vuelta al mundo.

Pero lo que comenzó con la loable intención de localizar a la pequeña «Maddie» los medios lo han convertido en un macabro culebrón de especulaciones, rumores y mentiras, que sigue llenando portadas de periódicos y ocupando minutos de emisiones de televisión.

Madeleine es y sigue siendo noticia desde Groenlandia hasta las Antípodas, pero algo huele a podrido porque ni se cuenta todo lo que pasa, ni todo lo que se cuenta es verdad.

En algunos medios se ha llegado a afirmar hechos que son meras conjeturas salidas de la fantasía de los periodistas. Algunas incluso son contradictorias como las «manchas de sangre de una persona muerta», algo que no es posible.

Otros aseguran que los supuestos «restos de sangre o fluidos que dicen fueron hallados en el coche que los McCann alquilaron 25 días después de la desaparación» pertenecen a Madeleine.

Se acusa sin pruebas a los padres de «haber dado muerte a su hija» y se anuncia supuestos lugares de enterramiento como «el sótano de la iglesia del pueblo» o bien «haber arrojado el cadáver al mar». Algunas de estas afirmaciones periodísticas hacen que los expertos se tiren de los pelos ante tanta incoherencia y patraña. Otras han sido directamente desmentidas, pero el circo mediático de las mentiras continúa.

El morbo de este culebrón de dimes y diretes vende mucho entre un público de morbosos ignorantes y no hay duda que forma parte de una campaña orquestada por lo medios portugueses, rebotada y ampliada sin ningún pudor por los medios españoles, cuya hipocresía sobrepasa ya los límites de la dignidad, para poder dar a la Policía lusa lo que busca: encontrar un culpable para cerrar el caso cueste lo que cueste.

¿Y qué mejor que los padres de Madeleine sean acusados de ser culpables sin ninguna prueba o indicio y sin que nadie sepa si la niña está viva o muerta?. ¿O es que tal vez los medios portugueses están intentando desviar la atención para proteger la ignorancia policial o quizás tapar lo que en realidad ha sucedido?

Sospechosos silencios.

En los medios lusos no se comenta, ni mucho menos se cuestiona, los dudosos antecedentes de algunos agentes de la Policía que trabajan en este caso. Pero en Internet hay millones de personas que siguen cada detalle del mismo y muchas de ellas hasta residen en el Algarve e incluso en Praia da Luz. Hay personas en la red que conocen detalles o cosas, como se saben en los pueblos, que levantan dudas muy razonables ante la opinión pública.

Así se ha sabido que Gonçalo Amaral, el coordinador de las investigaciones en el caso Madeleine, es un policía que está relacionado con un caso de niños desaparecidos de un orfanato y que ha sido denunciado por torturas y falsificación de pruebas en otro caso muy similar al de «Maddie».

Un hombre de color, que resulta ser policía, vigila a Madeleine antes de su desaparación (Foto: Cortesía Master-of-fate)

Un hombre de color, que resulta ser policía, vigila a Madeleine antes de su desaparación (Foto: Cortesía Master-of-fate)

Se trata de otra niña Joana, desaparecida en la misma zona. Su madre, Leonor Cipriano, cumple una condena de 16 años de cárcel por la muerte de su hija, pero fue condenada sin pruebas y sin haber hallado el cadáver. Amaral fue el que dirigió las pesquisas y, según las acusaciones, junto con otros cuatro policías, torturó a la madre para que auto inculpara.

El experto británico Williams-Thomas señaló, en unas declaraciones a la cadena de televisión británica Sky News, que existen «demasiadas coincidencias» entre el caso de Joana Cipriano y el de Madeleine McCann como para ser ignoradas.

Williams-Thomas, igual que mucha otra gente, se niega a creer que los McCann estén involucrados en la muerte de su hija por «el mero hecho de que alguien ha basado su culpabilidad en una fría estadística que dice que el 90% de este tipo de asesinatos son cometidos por familiares.»

El misterioso hombre calvo.

Pero en Portugal reina el silencio y resulta extraño que la Policía haya permitido encargarse del caso a unos agentes que han estado implicados en un caso anterior con mucha polémica y, sobre los que pesan serías acusaciones.

Tampoco hablan los medios lusos del desconocido y a todas luces policía portugués.  Un hombre de color, calvo y musculoso que aparece en el fondo de una foto vigilando a Madeleine y a sus hermanos. Ver ¿Secuestró un policía a Madeleine?

Este hombre, al que la Policía se niega a identificar aunque con toda seguridad es un agente, aparece también en otras fotos en compañía de otros agentes de la Policía y de Robert Murat, el primer sospechoso del caso.

¿Oculta algo el sospechoso Robert Murat?

Y tampoco se dice nada de Robert Murat, el confidente y traductor de la Policía que alquiló un coche, a pesar de tener tres vehículos de su propiedad, en los días de la desaparición de «Maddie».

Curioso que Murat, siendo residente en Praia da Luz, pusiera en el contrato de alquiler la dirección de su ex esposa en Norfolk (Inglaterra) y un número de teléfono de contacto que parece español.

Copia del contrato de alquiler de un coche realizado por Robert Murat en los días de la desaparición (Foto This is London)

Copia del contrato de alquiler de un coche realizado por Robert Murat en los días de la desaparición (Foto This is London)

Lo que todavía es más sorprendente es que Murat haya registrado recientemente el dominio de su empresa en Internet  (www.romigen.com) bajo el nombre de «Oberto Muray» y que un periodista británico fotografiara a dos mujeres saliendo de su casa al amanecer con unos niños en brazos y tapados con una manta, como comentan en «This is London»

Pero lo que no deja de llamar la atención sobre este personaje, según explica «Master-of-fate», es que su novia, la alemana Michaela Walczuch, todavía es la esposa de su amigo Luis Antonio, el limpiador de piscinas del complejo turístico «Mark Warner Ocean Club», el mismo hotel de donde desapareció Madeleine.

Curioso también el gran parecido que tienen Luis Antonio y Michaella con una pareja que, junto con una niña muy parecida a Madeleine, fue registrada por una cámara de vídeo en una gasolinera de la autopista con dirección hacia España el mismo día de la desapareción de Maddie

Madeleine McCann sigue desaparecida y todo lo que se relaciona con ella es lo más solicitado en los motores de búsqueda de Internet, incluso ha relegado a la palabra «sexo»

Lista de artículos que hemos publicado sobre este caso en orden cronológico.

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