La crueldad humana no tiene límites
Un burro fue sacado del mar casi muerto de pánico después que le hicieran volar sobre la playa atado a un paracaídas arrastrado por una motora.
© JM Noticias

La policía rusa busca a los jóvenes autores de la cruel salvajada (Foto: particular) PULSAR PARA AMPLIAR
Ocurrió en la localidad de Golubitskaya, en la región rusa de Krasnodar a orillas del Mar Negro. Un grupo de rusos, que quería llamar la atención para atraer bañistas a su playa particular, ataron un burro a un paracaídas, que a su vez era arrastrado por una motora, y pasearon al animal por el aire ante la mirada atónita de cientos de personas.
Los espeluznantes rebuznos del asno por el pánico que sufría al verse en las alturas, provocaron los lloros de lo niños y las protestas de las padres por la crueldad de la acción. Ver el vídeo más abajo.
Sin embargo, y según cuenta Larisa Tuchkova, portavoz de la policía local, nadie se dio prisa en llamar a la Policía. «Lo primero que hicieron fue sacar las cámaras de fotos y después llamar por teléfono a los periódicos de la ciudad» dice Tuchkova.
El animal amerizó de forma brutal cerca de la playa y fue arrastrado varias decenas de metros sobre la superficie del agua. Estaba medio muerto y apenas se tenía en pie cuando otros bañistas consiguieron sacarlo de allí.
Este acto demuestra el extendido maltrato animal que existe en Rusia. No obstante, la crueldad de la acción ha tenido una gran repercusión en el país y la repulsa internacional. La Policía busca ahora a los autores de esta cruel salvajada, que pueden ser condenados a prisión por lo que han hecho, aunque nadie cree que será así.























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